sábado, 22 de octubre de 2011

Despertar

En la noche, las sombras afloran y cubren el terciopelo tras el firmamento, y cada lugar sobre la tierra; las sombras se esparcen y juegan a sus anchas, dando abrigo a criaturas de las tinieblas... pero tras la alborada, cuando el Gran Orbe Dorado llega, la oscuridad se retira a sus aposentos... no desaparece, no se esconde; duerme. Vuelven las sombras a su origen, al interior de cada ser, de tu ser. No desaparecen... los seres de las tinieblas detestan la luz del día no porque les haga daño, pues los fortalece... odian la luz porque odian a quienes se ocultan de la oscuridad, y la luz, quien regala vida y conocimento, atrae a estas patéticas criaturas que tienen miedo de la sabiduría de las sombras, miedo de reconocer su oscuridad...
La noche  libera las sombras que de día se replegaron, y descansaron. El verdadero amanecer es aquel en que el Sol se oculta, y las tinieblas cubren la faz de la tierra.

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