lunes, 22 de agosto de 2011

Schwarze Seele / Anima Noir



Niña, pequeña niña... no importa que el caos cósmico conspire contra mis actos, o los tuyos... he desafiado a los cielos, al Altísimo, al infierno que es mi hogar, a los Demonios moradores de las tinieblas... y no voy a declinar en mi búsqueda de las sombras detrás de tus ojos, no te vas a librar de mí, en la disyuntiva del querer y odiar mi alma se destruye y clama desde las profundidades.

El Abismo espera
Las Sombras aguardan
La Oscuridad acecha
La Muerte sonríe
El Infierno arde


¿Por qué te llamo “niña”? Os he dicho, que por muchas razones siento que he vivido mucho... demasiado... como si hubiese vivido muchas vidas de hombre, ¿os molesta que os llame así?... el punto es que, a pesar de que los hechos concretos digan otra cosa, de veras la veo como una niña, sin desmerecer su persona, y sin importar cuantas veces las estaciones hayan pasado y cambiado ante vuestro ser, me parecerás una niña... ¿estoy mal? ¿os molesta? El tiempo y el espacio a tu lado son nada, pues a pesar de la distancia te siento en mi sangre, he visto la oscuridad de tu alma, ser de luz, y la busco y la siento dentro de mí... ni el tiempo existe a tu lado, pues esos pequeños instantes a tu lado son eternos, y cada segundo una vida completa; y sin embargo, no me bastan todas las vidas vividas que a cuestas llevo y me quedan por vivir, para que sean suficientes, pues, asi como un segundo es una eternidad, una vida es un instante a tu lado... ni el tiempo ni el espacio son nada... eres mi condena y promesa de salvación, eres el manto oscuro tras el firmamento de mi esperanza (estrellas inalcanzables, a las que extiendo mis brazos), eres el océano que ahoga mis sueños en la soledad...

te odio
te quiero
te odio
te desprecio
te odio
te amo
¡te odio!

Ya no se en que pensar... el carmesí de tus labios... de tu sangre... la obsidiana de tu alma, el alabastro de tu piel... en mi alma... sombra de la luz de tu ser... todo tu ser corroe mi corazón de piedra... eres ilusión, tu imagen que viene y se va, fugaz y eterna al mismo tiempo...¡levanta el velo de la indiferencia, ven conmigo a las profundidades de Infierno! o vete y no vuelvas más, déjame en la oscuridad del Abismo, y permite que las sombras del Hades devoren el resto de humanidad que en mi alma queda... déjame en la oscuridad …

El Abismo devora
Las Sombras retienen
La Oscuridad atrapa
La Muerte llora
El Infierno se consume

Oh cisne negro, de tiempos arcanos esperas en lo más profundo del espíritu, del alma… alza tus alas negras, levanta tu vuelo y cruza los cielos sobre la inmundicia humana, el infierno espera tu regreso del exilio, deshazte de las memorias sentimentales, no son más que un lastre en tu vuelo, que el frío fuego del olvido se lleve los recuerdos, las emociones y los sentimientos que por una mariposa nacen, mariposa edénica, mariposa de condena, ¡soy el morador de las sombras! ¡amo de las tinieblas! ¡y tú, miserable, has estremecido los cimientos, hasta la última fibra de este bastardo!
 
¡Déjame abrir la puerta negra y cruzar el portal a la tierra de los muertos!, ver el rostro de la ira, la furia ciega, el caos dentro de mí... déjame olvidar aquello que me hizo humano, déjame usar ese odio para destruir todo aquello que me detiene, trascender la humanidad en esta tierra, ser, al fin, un dios encarnado, ser el demonio de las sombras, el demonio del abismo, al fin ascendido, desde las profundidades del infierno, el ángel caído, exiliado por siempre …


Que las mandíbulas insaciables de Lucifer devoren todo rastro de humanidad de mi alma, liberando el alma negra primigenia de mi ser, iluminado por la luz negra del bautizo de las tinieblas, chispa divina arde en mi interior, sofoca el fuego del averno con la llama interna del alma, ¡arde, maldición! ¡Arde y consume todo a tu paso! ¡Libérate, fuego del abismo y arremete con toda la existencia! ¡Vuelve todo cenizas, y de las cenizas renaceré!...




Soy Leviathan, Emisario de la Muerte,
Guardián de Mí Soledad
Heraldo de la Oscuridad

(cuando dormimos, cuando besamos... cerramos los ojos, y en tinieblas quedamos, porque lo más bello no está a la vista, sino que se siente en la oscuridad tantas veces maldita...)

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