jueves, 10 de abril de 2014

Kairòs

 Dos demonios se vieron a los ojos, no dejaron de observarse, de buscarse... asi comenzó su aciago camino...

Todos conocemos las historias de antaño, de una bella dama y un horrible bestia...si, esas historias, en las que entre ambos sujetos despierta ese sentimiento... y la bella, un ángel que redime al demonio nefasto, en esencia transmite parte de su propio ser al monstruo... y luego de muchas desventuras, todo sigue bien para ellos...

¿y que hay de aquellos caballeros que deciden dedicar su vida en la búsqueda de la redención de una oscura doncella, bruja maligna?... ella descubre tener corazón y decide seguir a este caballero en pos de un sueño... duro puede ser su camino, pero grandes las recompensas... sus destinos suelen ser dichosos luego de muchas desventuras...

No es algo categórico, pero tengo una hipótesis: en ambos casos uno de los sujetos tuvo la capacidad de amar y transmitirlo de forma armónica... en cambio estos demonios... nunca han sabido tal cosa... difícilmente pueden amar, y cuando lo hacen (aunque sean honestos) lo hacen mal... y sin embargo... no dejan de buscarse... y cada palabra que se dedican es una carga, una herida abierta... buscan amarse y terminan destruyéndose, corrompiéndose mutuamente en una espiral decadente... ¿son sus almas capaces de amar realmente? o están destinados a matarse entre sí, o morir en soledad... porque luego de conocerse solo vivirán en soledad, han descubierto que en realidad siempre están solos, y cada uno quiso ser el guardián de la soledad del otro... y han fallado. pero... ¡si!, siempre hay un maldito "pero", resquicio de una esperanza insana, que les hace volver a hablarse, a buscarse, a destrozarse buscando una gota del néctar escarlata de el otro... demonios, esparcen desesperación, y viven en eterna condena...

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